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Los sentimientos negativos pueden dañar su salud de varias maneras

Estudios muestran el impacto de la apatía y la desesperanza sobre la enfermedad cardiovascular
28 de agosto, 2009

Un estado emocional deprimido (sentimientos de desesperanza y apatía) podría tener un efecto directo sobre la salud física, indica una investigación reciente.

Un estudio de supervivientes de accidentes cerebrovasculares (ACV) encontró un índice más lento de recuperación entre los que experimentaban apatía, sintiendo poco interés en ellos mismos y en el mundo que los rodeaba. Y un estudio de mujeres sanas de mediana edad encontró una asociación entre la desesperanza y un engrosamiento inesperado de la arteria carótida, el principal vaso sanguíneo que va al cerebro.

Ambos hallazgos aparecen en la edición del 27 de agosto de la revista Science.

Las medidas de funcionamiento físico mostraron que "incluso una apatía menor tenía un impacto tan importante sobre la recuperación como la apatía mayor", aseguró Mayo. Las preguntas sobre la calidad de vida de los supervivientes de ACV, tales como su participación en actividades sociales, encontraron una menor mejora entre aquellos cuya apatía empeoró.

No está claro qué puede hacerse en tal situación, dijo Mayo, en gran parte porque se ha llevado a cabo muy poca investigación sobre la apatía. "No se puede arreglar lo que no se puede medir", señaló. "Éste es un primer intento de averiguar cosas. Ya que nadie presta atención, no es sorprendente que no haya tratamientos".

La farmacoterapia es una posibilidad lejana, además de la terapia conductual. "No contamos con nada respaldado por datos basados en la evidencia aparte de ser amable y entusiasta", lamentó Mayo. "Buscamos pistas en la investigación sobre adicción. Pero habrá que trabajar mucho".

El informe sobre el efecto físico de la desesperanza salió de un estudio nacional sobre enfermedad cardiovascular en las mujeres, contó la autora del estudio Susan A. Everson-Rose, profesora asociada de medicina en la Universidad de Minnesota.

Ella y sus colegas eligieron a 559 mujeres menopáusicas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular para responder a un cuestionario de dos ítems sobre sus expectativas acerca de las metas a futuro.

Un estudio anterior liderado por Everson-Rose y que utilizó el mismo cuestionario con varones finlandeses encontró una asociación entre la desesperanza y el resultado de la enfermedad cardiovascular, señaló, al igual que otro estudio en mujeres que tenían enfermedad cardiovascular documentada.

Este nuevo estudio encontró una relación directa entre la desesperanza creciente y un engrosamiento del revestimiento de la arteria carótida, un factor de riesgo del accidente cerebrovascular. En general, las mujeres que puntuaban más alto en la escala de desesperanza tenían .02 milímetros más engrosamiento, igual a la cantidad causada por un año de envejecimiento. Las mujeres que tenían las puntuaciones de desesperanza más altas tenían un engrosamiento .06 milímetros mayor en promedio que las que tenían las puntuaciones más bajas.

"Esto no necesariamente significa que la desesperanza tenga un efecto físico directo, ya que podría operar a través de mecanismos que no medimos", apuntó Everson-Rose.

Pero añadió que hay un mensaje clínico. "Los médicos deben decir a sus pacientes que los estados emocionales pueden tener un efecto físico, y que deben buscar un tratamiento adecuado para ellos. El tratamiento psiquiátrico está justificado para la depresión y la desesperanza graves".

BIBLIOGRAFIA:

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE:

Nancy E. Mayo, Ph.D, professor, medicine, McGill University, Montreal; Susan A. Everson-Rose, Ph.D, associate professor, medicine, University of Minnesota, Minneapolis; Aug. 27, 2009, Stroke
 
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